¿Fue la cuarentena o fui yo?

Nunca he sido la persona más sociable del mundo, y aún en mi anti-socialismo hay personas que considero amigos verdaderos y parte de mi vida. Las grandes noticias, las comparto con dichas personas y aunque no los frecuente o platique con ellos cada día o cada semana, son muy importantes para mi. Confieso que al hacer mi vida amorosa y construir una familia, pude perderme un poco, pero siempre intenté mantener ese lazo aunque fuera delgado, porque simplemente hay relaciones que no puedo y no quiero perder.

Ahora empiezo a pensar que este modo de relacionarme con el mundo, ha puesto ciertas amistades en duda, porque creo que mi forma de ser está comprometiendo el término usual de una amistad. ¿Qué me hizo pensar esto? La persona más importante para mi, en mi adolescencia y juventud, ha pasado por una serie de cambios y yo no tenía idea. Aún siendo una persona de «no te dije porque no preguntaste», hay cosas que son demasiado grandes. Y al no estar en el círculo de información me pregunto: ¿Ya no soy su amiga?. A pesar de que esa persona lo es para mi, tal vez sus expectativas de una amistad han desechado mi conexión.

Posiblemente esa sea la razón, pero existe otro factor, el llamado Covid-19. Cada persona es un mundo, y cada mundo vivió encerrado en su propio universo meses y meses por el virus, y yo honestamente aún lo estoy. Semáforo, rojo, naranja, amarillo.. me da igual, yo no voy a arriesgar la salud de mi familia. En estos meses sucedieron todos esos cambios, entonces mi pregunta es: ¿Me encerré tanto que no dejé pasar ni virtualmente mis amistades? ¿O mi forma de ser fue abriendo paso a marginarme?. No les miento, pensé en todos muy seguido, y con tantas cosas que hay que hacer (que no he acabado) solo pensaba «al rato les escribo». Y ese al rato llegó después de meses para tener una bomba de noticias de todo tipo y me sorprendí.

Después de algunas horas medité y la sorpresa fue el haberme sorprendido, porque es normal que la vida siga aunque yo esté en pausa, y lo único que me queda es seguir aferrada a esos lazos intentando hacerlos más fuertes y no dejar que «al rato» llegue años después. Hoy tengo como excusa la cuarentena, pero mañana ¿cuál será?. Espero no necesitarla…